• Elias Assaf

La Fotografía antes del "click"

Actualizado: 7 de mar de 2020


La fotografía del pescador artesanal en su rústica canoa sobre el mar, primero navegó y acechó mis noches de sueño durante dos años, hasta que finalmente llegó el momento de hacer click y poder materializar lo que ya había imaginado.


Busqué hacer la foto a toda costa; conversé muchas veces con grupos de pescadores en el lago de Yojoa, Omoa, Tela y La Ceiba. Todo en vano. Hasta que un día, fui invitado a documentar una actividad relacionada a la alimentación infantil en uno de los cayos, llamado Chachahuate, ubicado frente a Costas Hondureñas, muy cerca de las Islas de la Bahía.


Recuerdo muy bien ese día, el calor y la humedad al parecer se esforzaban mucho en complicarnos el viaje, eso, más el enjambre típico de jején, muy común en áreas de arena y mar.


Montamos unas lanchas con motor fuera de borda, en la comunidad de Nueva Armenia, Atlántida. Luego de 45 minutos en el mar, surcando olas gigantes y amenazadoras, supimos que realmente en ese vasto océano, no valíamos nada, simplemente estábamos a su merced y compasión. Por suerte llegamos bien al cayo. Aguas cristalinas, arena blanca y una pequeña comunidad de 23 casas de madera en un área no mayor a 90 por 60 metros.

El 90% de la gente que vive en ese pequeño paraíso, dedica sus horas y energías a la pesca artesanal para luego vender su mercancía en La Ceiba o Islas de la Bahía. En resumen su vida es pescar, vender y lograr sobrevivir.

Aunque el lugar es pequeño, cuenta con una escuela pública y un hostal para los turistas que deciden quedarse a pasar la noche.


Pero vamos al meollo del asunto, ¿cómo conseguí la foto del pescador artesanal? Debo iniciar diciendo que ni por cerca tenía idea que ese día sería "el día", yo solo andaba tomando foto documental sobre la entrega de unos donaciones de alimento a la comunidad, pero él estaba allí, en su hamaca, echándose un cigarrillo, lo ví y le pregunté:

- "¿Usted es pescador?"

Una bocanada profunda de su cigarro fue el prólogo de su respuesta.

- "Sí, ¿por qué?

Suficiente respuesta para mí, le propuse el plan, una pequeña remuneración y nos echamos a la mar.



Subí a su embarcación que de proa a babor no superaba los 2 metros de largo por medio metro de ancho. El capitán, fue muy claro conmigo, "no saque sus brazos fuera de la barca y trata de mantener el equilibrio, sino, ambos caeremos al mar." Amigos míos nos les mentiré, a medida que nos alejábamos de la costa, cada vez estaba más seguro que realmente no había sido una buena idea.


La pequeña embarcación se tambaleaba con el simple hecho de respirar, el capitán realmente se metió en su papel protagónico, alineaba la canoa para poder tener el sol a su favor y un fondo que sumara a mi composición final, pero al viento hacía de las suyas desviándonos del plan original.

Al final traté de no pensar mucho en lo que tenia alrededor, sino enfrente, mi hermoso pescador artesanal con el imponente océano y azul cielo de fondo.


Después de muchos intentos conseguí el encuadre que buscaba, en este lugar mágico y caribeño encontré mi onírico pescador artesanal.


La foto estaba hecha, al fin.


Escrito por Elias Assaf, fotógrafo documental en San Pedro Sula, Honduras.

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